En las últimas semanas hemos asistido a algunas situaciones bochornosas. En diversas universidades españolas se han producido incidentes muy graves al increpar, insultar y agredir a personas que acudían a dar conferencias, charlas...
El otro día apareció esta viñeta en El País, me parece muy acertada.

2 comentarios:
Cierto. Quien quiera putear a un político, que le haga preguntas incómodas en un acto. Pero que no insulte
Yo aún diría más, para putear a un político basta con dejarle hablar y ver que o bien no dice nada o, lo que es más habitual, dice gilipolleces.
Publicar un comentario