A veces, sin quererlo, te topas con una inesperada sorpresa. Eso me ocurrió hace relativamente poco tiempo (un mes). Un amigo catalán que por motivos personales hace muchas visitas a la capital aragonesa, circunstancia que aprovechamos de vez en cuando para ir a algún concierto juntos, me comentó que actuaba en Zaragoza un grupo que yo no había escuchado nunca, pero del que me dio buenas referencias. Era FOUNTAINS OF WAYNE. Por desgracia mis ocupaciones estudiantiles no me permitieron disfrutarlos en directo, pero me picó el gusanillo. Busqué canciones suyas y me acabé haciendo con el nuevo disco de la banda.
Fue un gran descubrimiento; canciones ágiles, letras amenas, ritmos agitados. Lo raro fue que hasta entonces nunca los había oído, ni tan siquiera tenía noticias de su existencia, y eso que el grupo se formó allá por el año 1996. Está claro que era una laguna que tenía que subsanar y así ha sido. Estos músicos neoyorkinos me acompañan ahora en muchos momentos, sobre todo su nuevo trabajo: TRAFFIC AND WEATHER, que comienza con un auténtico temazo: SOMEONE TO LOVE.

No hay comentarios:
Publicar un comentario