No estoy de acuerdo, y ello por varias razones:
- La falta de sistema no funciona, ya nos gustaría, pero esa utopía no acarrearía, por desgracia, más que la vuelta a la "ley del más fuerte"
- La democracia directa (que cada ley, reglamento, acto administarivo, etc, fuera votado por todos los ciudadanos) no puede articularse en sociedades de tan amplia extensión geográfica y demográfica.
- Por ello es necesaria la democracia representativa, en la que los ciudadanos elegimos a quienes van a ejercer el poder en nuestro nombre.
- El derecho a voto ha sido una conquista perseguida durante largo tiempo, y ello porque se trata de una manera de control político, de decisión en última instancia.
Dicho esto no puedo obviar que los partidos políticos, un mal necesario, han conseguido en los últimos tiempos hastiar a una gran parte de la población; se lo debemos a la actual clase política, seguramente una de las más lamentables que han ocupado nuestras instituciones a lo largo de la historia. Este sí puede ser un motivo para el abstencionismo, aunque la actitud que realmente transmite este mensaje no es el "no voto" sino el " voto en blanco".
2 comentarios:
Hay que votar. Aunque sea con una pinza en las narices. Bastante dominados y anestesiados estamos; para una cosa que nos dejan hacer...
Pues sí... qué bien sentir que la opinión de uno cuenta para algo... aunque sólo sea una vez cada cuatro años... aunque luego ganen los otros... aunque luego ganen los tuyos y sean como los otros... aunque luego donde dije digo digo diego... aunque...
P.S.: Pero como puede un anarquista de corazón instar a alguien a que haga algo... que cada uno haga lo que le de la gana, coño, ¿no era esa la idea?
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