Una noche de sábado me llevo hace poco a un bar donde tiempo atrás pasaba muchas horas de ocio nocturno: EL ATRIO. Por lo menos haría 4 ó 5 años que no lo pisaba. No ha cambiado prácticamente nada, aparte de la remodelación que le hizo perder parte de su aspecto nauseabundo. Lo mejor de esa noche fue recordar viejos momentos, rodeado de amigos, cerveza y música ya casi olvidada. Fue una buena experiencia, la melancolía no me parece un sentimiento negativo. Eso sí, creo que pasará mucho tiempo antes de entrar de nuevo. No porque reniegue de ese pasado, sino porque el pasado ya quedo atrás, forma parte de lo que soy y de lo que seré, pero no hay que anclarse en él.
Anoche mis pasos me llevaron a otro bar, bien diferente del anterior. Se trata de LA ANTIGUA GRAMOLA. Está en una bocacalle de Bretón. Es un sitio tranquilo donde pasar una noche en la que no tengas ganas de mucha marcha, o bien realizar el calentamiento oportuno antes de dirigirte a lugares más saturados. Recomiendo una partida de Scattergories mientras se degusta uno de los "orinales" ( recipientes con bebida alcohólica ), da lugar a compartir unas buenas risas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario