Me gusta el programa. Me entretiene después de cenar. Es divertido y sin pretensiones. Los colaboradores tienen su gracia, me gustan especialmente los monólogos de Luis Piedrahita y de Toño (el diablo sobre ruedas) y el kiosko de Juan y Damián. Hacen buenos montajes para tomarse con humor determinadas situaciones. Ya digo, está bastante bien, me siento en el sofá y se me pasa el tiempo rápido. No le pido más. Un "pero" grande lo encuentro en los invitados. La entrevista es corta, y apenas tienen opotunidad de hacer promoción, que es a lo que en definitiva van (una película, un libro, una obra de teatro, etc). Pero bueno, los españoles ya lo conocen, saben a lo que se exponen y lo aceptan, es ese tipo de programa. El problema llega con los invitados extranjeros, como por ejemplo Matt Dallas (Kyle XY), Stallone o Batista (esa bestia parda que se da de hostias con Undertaker, The Edge y otros angelitos). No saben bien lo que se van a encontrar; me imagino que sus managers les dirán que es un show de humor y tal y cual, pero no están preparados para las locuras de Pablo Motos y compañía, especialmente se quedan flipados con Flipi y sus experimentos. Supongo que el sentido del humor español, y en especial de este programa, no es al que están acostumbrados. Y eso se nota, no pueden entrar al juego, la traducción llega tarde y se pierde toda la gracia.
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