
Acaba de terminar la Expo Zaragoza 2008. La he visitado en total cinco días, de ellos tres completos, uno tarde y noche y otro sólo para un concierto. No voy a analizar en profundidad la muestra, sería una tarea ardua. Lo que sí quiero señalar es lo que más me ha gustado, advirtiendo que no he sido una de esas personas obsesionadas por verlo todo.
En general el recinto donde se celebró me gustó, seguro que hubo fallos, pero el sitio era agradable, una vocanada de aire fresco en una ciudad como Zaragoza. El contenido de los pabellones era justito, el tema limitaba mucho a mi entender. El que más me gustó fue Lituania con sus chorros de agua donde un amigo se chopó provocando la hilaridad del personal y donde se podía degustar una fantástica cerveza. También debo destacar los mojitos del Caribe. Sé que suenan básicos, pero igual es que yo lo soy.
Los espectáculos estuvieron bien, aunque debo reconocer que no vi "El Hombre Vertiente", pero por ejemplo la Cabalgata del Circo del Sol era bonita y entretenida. "El Iceberg" me pareció muy impactante visualmente, aunque el mensaje no me llegó, era demasiado catastrofista al principio y muy edulcorado al final.
Los conciertos me parecieron acertados, había de todo para todos, cada persona pudo encontrar seguro media docena de actuaciones de su gusto. Yo me quedo con el que cerró el Anfiteatro 43: Don Andrés Calamaro. Estuvo excepcional, ni el frío de aquella noche verano-invernal a la orilla del Ebro impidió disfrutar de su talento. Fue un concierto completo, lleno de momentos para el recuerdo.Esta ha sido mi Expo, cada uno tendrá la suya.
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