domingo, 21 de septiembre de 2008

viernes, 19 de septiembre de 2008

VISIÓN CÓMICA DE UN DESAFORTUNADO COMENTARIO Y UNA DESPROPORCIONADA REACCIÓN


-(Kang): Ostias Kodos! No veas qué ganas me han dado de irme de putas!

-(Kodos): No jodas! ¿Y eso? Siempre has dicho que eso era una cochinada, que nunca irías, que para eso te consolabas tú sólo...

- Ya tío. Pero es que estaba viendo el otro día Buenafuente y salió un señor con bigote...

- Eieieie, ¿cómo que un señor? ¿Te ha puesto calentorro un bigote, o qué?

- No hombre, déjame acabar. Digo que el señor ese contó que él había ido de putas, y ahora no puedo pensar en otra cosa.

- Anda! Y así por curiosidad, ¿quién era el tío aquel?

- Se ve que el jefazo de una parte de España llamada Cantabria. Y alguien tan importante no puede tener malas ideas...Y si las tuviera digo yo que ya se lo hubieran comido, o eso hubiéramos hecho en un planeta civilizado como el nuestro.

- Sí, sí, ahí tienes razón. Y, ¿dijo si seguía yendo?

- Pues no, sólo que perdió la virginidad con 18 años y pagando.

- Joder! Qué novedad! Como media España, que yo lo leí en los libros de Karko Polo, el explorador ese de nuestro planeta que pasó por la Tierra allá por la mitad del siglo XX.

-¿Quién?

- Tío! El que trajo los tripis a nuestra civilización, y los porros, las camisas de flores y los pantalones campanas.

- Ah! Ya sé.

- Además, por lo que se ve desde nuestro telescopio espacial eso sigue siendo de lo más normal. Mira ahí! La casa de Campo de Madrid, el Camp Nou, carreteras y parques varios. Si es que hay de todo para elegir.

- Ya veo ya! El que no va es porque no quiere. Es lo bueno que tiene la Tierra, que hay capacidad de decisión. En casa dependemos de quien gobierne, o sea, de quien tenga la boca más grande para tragarse a los opositores. Si es un bebedor a beber, si es un putero a puti-clubs toda la tarde, si es un meapilas todos tapados hasta las orejas, si es militar a invadir planetas vecinos...

- Mejor no sigas, que creo que allí también pasa algo parecido.Pero vamos, que a mí no me incita nada lo que dijo este tipo, ya me incito por mí mismo...Vamos, que hoy invito yo!

jueves, 18 de septiembre de 2008

miércoles, 17 de septiembre de 2008

CELTAS

Ahora que han vuelto quería rendirles un homenaje. No en vano, ellos me acompañaron repetidamente en mis años mozos.

Celtas Cortos - La senda del tiempo

CALIFORNICATION

Las tardes de agosto en el pueblo se hacen largas por muchos motivos. Este verano encontramos una buena forma de hacerlas más amenas: darnos auténticas panzadas de ver series de televisión. En apenas 10 días dimos un repaso a Me llamo Earl, sin duda una de las mejores series de humor de las últimas décadas junto a Friends y ¿Cómo conocí a vuestra madre?.
Pero lo que fue un descubrimiento para mí fue Californication. Así a priori no esperaba gran cosa. Parecía hecha a medida de David Duchovny, un escritor recién separado de su pareja, adicto al sexo, a las noches de fiesta... casi como su propia vida. Sin embargo me sorprendió agradablemente. Empecé pensando que sería una sucesión de situaciones sin sustancia que permitieran ir insertando secuencias de sexo gratuito para enganchar al espectador (en masculino). Quien sólo esperara eso tampoco iba a quedar decepcionado, se ven suficientes escenas calentorras con tetas y culos por doquier; aunque más en los primeros capítulos que en los últimos.
Me agradó especialmente el trato que se da a esas "situaciones calentorras". Son todas suficientemente hilarantes como para no quedarse con la obscenidad y ver algo más allá. El sexo forma parte de las relaciones humanas, y en esta serie no tienen problemas para tratarlas con humor, haciendo parodias de situaciones inverosímiles.
Lo peor fue el final, el típico final americano: chico recupera a chica y a hija y se van felices a comer perdices. Espero la segunda temporada.

martes, 16 de septiembre de 2008

MI EXPO 2008



Acaba de terminar la Expo Zaragoza 2008. La he visitado en total cinco días, de ellos tres completos, uno tarde y noche y otro sólo para un concierto. No voy a analizar en profundidad la muestra, sería una tarea ardua. Lo que sí quiero señalar es lo que más me ha gustado, advirtiendo que no he sido una de esas personas obsesionadas por verlo todo.




En general el recinto donde se celebró me gustó, seguro que hubo fallos, pero el sitio era agradable, una vocanada de aire fresco en una ciudad como Zaragoza. El contenido de los pabellones era justito, el tema limitaba mucho a mi entender. El que más me gustó fue Lituania con sus chorros de agua donde un amigo se chopó provocando la hilaridad del personal y donde se podía degustar una fantástica cerveza. También debo destacar los mojitos del Caribe. Sé que suenan básicos, pero igual es que yo lo soy.




Los espectáculos estuvieron bien, aunque debo reconocer que no vi "El Hombre Vertiente", pero por ejemplo la Cabalgata del Circo del Sol era bonita y entretenida. "El Iceberg" me pareció muy impactante visualmente, aunque el mensaje no me llegó, era demasiado catastrofista al principio y muy edulcorado al final.


Los conciertos me parecieron acertados, había de todo para todos, cada persona pudo encontrar seguro media docena de actuaciones de su gusto. Yo me quedo con el que cerró el Anfiteatro 43: Don Andrés Calamaro. Estuvo excepcional, ni el frío de aquella noche verano-invernal a la orilla del Ebro impidió disfrutar de su talento. Fue un concierto completo, lleno de momentos para el recuerdo.



Esta ha sido mi Expo, cada uno tendrá la suya.

UN DISCO, UNA CERVEZA Y DOS CIGARROS

Cuelgo un articulito que he escrito para la revista de la Asociación Cultural Amigos del Mezquín de Bellmunt.

UN DISCO, UNA CERVEZA Y DOS CIGARROS

El momento más esperado por todos es aquel en que podemos evadirnos sabiendo que nadie nos observa, ese pequeño instante en que parece que el mundo se ha detenido. Por desgracia es muy raro encontrar esa pequeña gota de agua en el océano de segundos en que se ha convertido nuestra vida. El reloj nos dirige con el inexorable giro de sus agujas. La soga de la rutina se enrosca a nuestro cuello.

La posibilidad de encontrar aquel momento es precisamente lo que nos permite soportar tan pesada carga. Ni siquiera tenemos la certeza de que llegue, pero todos conservamos ese ápice de esperanza. Lo cierto es que esa luz se va apagando con el paso de los años. La experiencia nos va convirtiendo en seres más escépticos. Sabemos que cada vez es más difícil disfrutar de ese instante. Lo hemos tenido cerca muchas veces, pero demasiadas otras se nos ha escapado entre los dedos.

Pero tantas decepciones tienen una ventaja. Cuando de repente aparece ese momento la alegría es mayor. Se degusta con el mismo placer que siente un niño cuando come su primera golosina. Esa sensación nos llena, pero a la vez la sentimos extraña; incluso nos asombramos de descubrirnos haciendo lo que de verdad deseamos.

Estamos inmersos en una espiral de obligaciones y de necesidades impuestas, tanto que casi nunca recordamos qué es lo que nos hace ser nosotros mismos, aquello que nos distingue y que nos une. Al fin y al cabo todos buscamos algo similar: la mayor cantidad posible de esos momentos.

Voy a encender el aparato de música, durante los próximos cuarenta y siete minutos escucharé mi disco preferido, me beberé una cerveza bien fría e inhalaré el humo de un par de cigarros. ¡Mucha suerte en la búsqueda!