Ya llevaba días sin pararme en mi querido blog. Las circunstancias me lo impedían. Como los ciclistas en un sprint no tenía tiempo para mirar a los lados, sólo tenía entre ceja y ceja el último examen. Ahora ya ha terminado todo. Además con un rotundo éxito.
El último oral fue para mí menos fiero de lo que lo pintan. Quizás influyó que ya tenía en la mano mi plaza de Secretario Judicial, y eso da una tranquilidad increible, aunque es verdad que por naturaleza tampoco me suelo poner excesivamente nervioso en estas lides.
Llegué al Tribunal Supremo con tiempo de sobra, esperé a que el anterior opositor hiciera su examen entero, y a las once me tocó entrar. Saqué las bolas (procesal civil 11 y 51, procesal penal 22, mercantil 18 y laboral 31), me senté, hice mis esquemas y cuando me dijo el presidente del tribunal comencé a "cantar". Hora y media después terminé y ya sólo quedaba esperar a que terminara la siguiente opositora para saber la nota. Sobre la una y media lo supe: 20 sobre 25, una nota fenomenal, me permite hasta poder elegir entre juez y fiscal. La verdad es que creo que hice el mejor examen del que era capaz.
En estos momentos es fácil imaginar mi estado de ánimo. Hay dos palabras que lo definen: FELICIDAD y SATISFACCIÓN.
Ahora toca disfrutarlo, degustarlo, compartir mi alegría con aquellos a los que les importa y han estado a mi lado durante toda esta carrera de fondo... Gracias a todos por vuestros ánimos y felicitaciones.