Estos días andamos todos un poco conmocianados tras descubrirse la macabra historia del austriaco Josef Fritzl. Es inimaginable que algo así pueda ocurrir, pero ha sucedido. Cada vez que veo, escucho o leo algo sobre el caso se me revuelve el estómago. Supongo que le pasa algo parecido a casi todo el mundo. También me cuesta entender cómo mantuvo la situación durante veinticuatro años sin que nadie se diera cuenta. O es un genio o la sociedad falló estrepitosamente.
Dicha persona sólo tiene un calificativo: monstruo. Aunque a mí lo que realmente me acojona y me estremece es que este tipejo no es de otra especie, sino un ser humano. ¿Hasta dónde es capaz de llegar un hombre? ¿Cuál es el límite de la maldad? Por muchas cosas horribles que hayamos conocido siempre acaban siendo superadas por otros sucesos.
Dicha persona sólo tiene un calificativo: monstruo. Aunque a mí lo que realmente me acojona y me estremece es que este tipejo no es de otra especie, sino un ser humano. ¿Hasta dónde es capaz de llegar un hombre? ¿Cuál es el límite de la maldad? Por muchas cosas horribles que hayamos conocido siempre acaban siendo superadas por otros sucesos.


